sábado, 4 de octubre de 2014

Atracción inexplicable

Hay conexiones, que por mucho que lo intentes, no puedes evitar. Te atan a una persona de tal forma que parecéis dos imanes que se atraen y no se puede hacer nada por evitarlo.


La guerra siempre ha ido con el amor, todos lo sabemos. Pero hay muchas más conexiones por ahí. La justicia y juramento, la guerra y la discordia, el amor y la lujuria… Pero hoy no hablaremos de estos, sino del mar y la luna. ¿Qué tienen que hace que terminen cayendo uno en brazos del otro? Es algo que no se puede explicar con palabras, simplemente surge. Se miran, saben que algo ruge dentro de ellos, su sangre hierve y sus manos buscan el cuerpo del otro como dos imanes, como ya había dicho antes.

Selene, como titán hermosa que es, ha tenido muchos pretendientes, tanto mortales como inmortales. Quien le iba a decir a ella que, cuando conociera a Poseidón, toda su burbuja de “soledad, tranquilidad y paz” terminase explotando. Su mundo cambió, como el de Poseidón.

Aunque soy la diosa del amor y la lujuria y, por supuesto, se mucho sobre este tipo de atracción, hay cosas que por mucho que quieras no puedes explicar. Ellos son un ejemplo, está ahí, se alteran el uno al otro y terminan yendo al otro aunque peleen o estén con otros. Porque la luna marcó como suyo el mar, y el mar se dejó.

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