sábado, 11 de enero de 2014

El castigo de Zeus [Trama]

[Trama ya hecha Ares y Afrodita son castigas a ser humanos, siendo Ares el padre de una pequeña Afrodita de 5 años]


Después de ver que Horcus dormía plácidamente se levanta, no podía seguir más con aquella situación, ella misma arreglaría todo esto, una vez se viste mira a Horcus, puede que fuera la última vez que lo hiciera, se acerca y deja un beso en su frente.

-Ojalá te hubiera conocido en otras circunstancias...- susurra antes de irse de ahí.
Siempre caminando por las sombras consigue encontrar la celda de su hijo, olía a sexo, sangre y desesperación, cosas que le destrozaban el alma en mil pedazos, por desgracia el todopoderoso Zeus también la observaba a ella y sus intentos de liberar a su hijo fueron destruidos al verse en aquella gran sala dónde Zeus, Hera y Hefesto la observaban.
-¿No tuviste suficiente con todo esto que tenías que crear más discordia?- la potente voz de Zeus retumbaba en aquella sala.
-Juré que sacaría de esa celda a mi hijo y pienso hacerlo- sisea, su mirada echaba chispas mientras le veía.
-¡INSOLENTE! Todo esto ha sido por tu adulterio con mi hijo- Hera se levantó de su trono haciéndose notar a ella y su porte- si no estás en esa cárcel con tu asqueroso hijo es por Hefesto.
-¡Me da igual frígida! Tu eres la próxima en mi lista- un guardia hace acto de presencia agarrándola para que no saltara a por Hera.
-¡AFRODITA! Deja estas tonterías y ven conmigo- Hefesto, completamente herido y cojeando aún más se acerca a ella esperando que esta aceptara su mano.
-No pienso irme contigo a ningún lado- se aparta de él y olvidando a esos dos mira a Zeus- Se que me espera un castigo, adelante, pero te lo advierto… No serán ni Hime ni Ares los que te maten, lo haré yo con mis propias manos.

La risa escandalosa de Zeus retumbó en la sala dando al ambiente más tensión aún si era posible, en un parpadeo se encontraba enfrente de Afrodita con una mano en su cuello.

-Si no acabo contigo ahora es por quien eres… No olvides eso nunca Afrodita, pero tranquila, después del castigo que pienso imponerte se te quitarán todas esas agallas que tanto Ares como tu hijo te han grabado en la piel.

Un golpe seco en su nuca hace que pierda la consciencia, no sabía dónde estaba o que harían con ella pero conocía a Zeus y sabía de lo que era capaz en momentos de cólera, y hasta el momento, nunca lo había visto tan en cólera como ahora, las últimas imágenes que pasaron por su mente fueron su familia, sus amigos y Horcus… Rezó porque no le hicieran nada a ninguno de ellos y solo la castigaran a ella.

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