[Relato de ask donde piden un Afro-Anubis]
Las
cosas cambian, mucho además, aquello le parecía hasta gracioso "reunión de
dioses" ¿a quién se le había ocurrido semejante idea? Reunir a todos los
dioses disponibles y que disfrutarán de una cena agradable en mundo mortal...
"Ridículo" pensó ella. Paseó
aburrida por la sala, dioses nórdicos haciendo halago de sus costumbres de
fiesta con los dioses griegos más fiesteros, los dioses egipcios eran los que
le llamaban la atención.
Tan callados y suyos, con formas extrañas de animales, aunque ahora con forma humana. Aunque, tenía que reconocer que aquella reunión le ayudó a ver a sus semejantes en otros credos. La diosa nórdica parecía una guerrera más que una mujer delicada y sofisticada, como era ella. Y la egipcia, haciendo acopio de su naturaleza felina era entre, demasiado infantil y gatuna. Sin ofender, claro.
Tan callados y suyos, con formas extrañas de animales, aunque ahora con forma humana. Aunque, tenía que reconocer que aquella reunión le ayudó a ver a sus semejantes en otros credos. La diosa nórdica parecía una guerrera más que una mujer delicada y sofisticada, como era ella. Y la egipcia, haciendo acopio de su naturaleza felina era entre, demasiado infantil y gatuna. Sin ofender, claro.
Siguió
paseándose entre los dioses, nada captaba su atención el tiempo suficiente para
poder entablar una conversación decente. Notó unos ojos penetrantes sobre ella,
le alegró, con tanto dios pululando nadie se fijaba en ella como era debido. Se
giró, y allí estaba, Anubis le mirada de forma tan penetrante que, o le estaba
mirando el alma-si pudiera-, o intentaba matarla... Eso ya no sabía si podía
hacerlo. Se acercó a él decidida, algo pasaría para que le vieran de aquella
forma.
-Buenas noches, Anubis- se inclinó en un gentil
gesto de saludo y le miró.
-Afrodita- con aquella simple palabra llamó su
atención del todo, sus ojos seguían penetrándola sin importarle que ella descubriera
su indiscreción.
-Decidme, ¿pretendéis matarme?- su tono era más que
nada de diversión, sobre todo al de su confusión ante tal pregunta.
-¿Disculpe?- hasta la forma de ladear la cabeza le
parecía graciosa y divertida.
-Vuestra mirada- específica divertida- No estoy segura de si quería o matarme o mirar en mi
alma.
-Oh... Lo, lo siento, no era mi intención- su sonrojo
le interesó, y le inquirió con la mirada que continuara explicando- Sólo... Estaba admirando vuestra belleza.
-Vaya... Es muy amable- sonrió halaga por su
comentario.
Al
final, resultó que aquella reunión no era tan mala. Hablar con él era muy
interesante, contaba anécdotas de su pasado y demás, dada la naturaleza de ella enseguida cogió confianza y le daba leves caricias o abrazos, aquello sí hizo que
se fijaran en ella, sobre todo una mirada felina que sin duda, deseaba su muerte.
-Lo siento- susurró, estaba claro que se dio cuenta- Es... Bastante celosa con lo suyo.
-No importa, yo también lo soy- rió leve y se
acercó a él con una mirada traviesa- ¿Te gustaría
probar algo y divertirte?
-
Pu... Pues sí- sonrojado se acercó a ella por
instinto, dejándose influenciar por ella.
Sin
importarle nada más pasó la mano por su mejilla, contenta y agradecida por las
reacciones que le provocaba con sólo aquel contacto. Le hizo entreabrir los
labios, algo autoritaria pero suave, él jadeó, claramente satisfecho por aquel acto y control que demostraba la diosa. Podía sentir las miradas de muchos en ellos, no le importó, estaba concentrada en él y sus reacciones. Le tentó, una vez más, haciéndole creer que lo besaría, y él, con los ojos llameantes lo deseaba. Una sonrisa algo retorcida salió de sus labios y se separó.
-Un placer hablar con usted, Anubis- con una leve inclinación se dio la vuelta y se fue, él no entendió el porqué, pero rápidamente supo el porqué, la dueña de aquella mirada felina fue como un huracán a su posición, y no lo dejó ir a por ella.
Ella no pudo evitar reír mientras volvía con los suyos, quien sabe, puede que incluso le gustasen aquellas reuniones y, además. El perro siempre fue su animal favorito.
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