martes, 28 de enero de 2014

Primer encuentro

[Relato donde me piden cuando veo por primera vez a Horcus]

Cuando un hijo de Eris nacía el Olimpo temblaba de miedo y excitación por saber como sería, pero, como siempre, Eris se encargaba de que ninguno de los que estuvieran arriba viera a su hijo. Pocas veces bajaba abajo y me encargaba de que fueran visitas cortas y concisas, grande fue mi sorpresa cuando me encontré a un pequeño muchacho cerca del río Estigia, pensando que se trataba de alguna alma extraviada me acerqué. 

- ¿Que haces aquí solo?- Me agaché para estar a su altura y poder verlo bien, notando que no se trataba de ninguna alma.
- Lanzar piedras- Ni se molestó en verme mientras seguía lanzando gemas y rubíes al río.
- ¿Y tu madre dónde está?- Aquello hizo que se pusiera aún más pálido y dejara de tirar cosas al río, me miró aterrado.
- ¿¡Ma-Madre está aquí!?- Se levantó como si le hubieran pinchado el culo y reconociendo ese terror a kilómetros le miré suspicaz.
- ¿Eres el nuevo hijo de Eris?- Asintió energéticamente mirando alrededor- No está aquí, tranquilo.

Me miró, escéptico a creerme o no, sus ojos chispeaban de la más inocente curiosidad.

- ¿Que haces aquí? ¿Eres un alma? No lo pareces...
- Soy Afrodita, vengo de arriba...- le sonreí dulce, como con todo niño que veo pero aquello no parecía afectarle lo más mínimo, y mi curiosidad creció- ¿Como te llamas?
- Horcus...- susurró muy bajito y disimuladamente alejándose de mi- Me voy, madre seguro que me estará buscando.

Aquello era una mentira, lo sabía, ¿Eris buscando a sus hijos? claro, y yo era virgen, pero preferí que creyera que me tragaba aquella mentira, muy bien simulada por cierto.

- Muy bien- me levanté de ahí y le sonreí en forma de despedida- Un placer pequeño Horcus, espero que nos volvamos a ver.


No dijo nada, solo asintió leve y de forma respetuosa y se metió por uno de los tantos túneles que habían ahí abajo. Yo sonreí victoriosa, nadie se creería que mi viaje allí abajo terminaría siendo algo agradable, pero sin más demora me fui de ahí deseando impaciente en que se convertiría el pequeño Horcus.

No hay comentarios:

Publicar un comentario