[Relato de ask donde me piden que escriba lo que sintió Afrodita cuando Ares le deja por Hímero]
Por fin volvía a “casa” después de tanto tiempo, volvería a
verlo, era lo único en lo que podía pensar, verlo, abrazarlo y llenarlo de
besos. Todo fue bien unos días, estaba tan nublada por mis propios sentimientos
de felicidad de tenerlo conmigo y ya no tener que esconderme que no me di
cuenta de lo que pasaba a mi alrededor.
Me lleve una gran sorpresa cuando abrí la puerta y los encontré…
¿Qué debería hacer? ¿Enfadarme? ¿Gritar? ¿Llorar? No… Llorar no, nunca, solo
pude hacer algo para no quedarme como una idiota viendo aquello, me acerqué a
Ares y le pegué una bofetada que me dolió más a mi que a él. Me fui de ahí sin
saber que hacer y esperando que no me dejara, que me añorara tanto como yo lo
añoraba a él, pero fue inútil, quería la presencia de Hímero a todas horas y
notaba como su amor por mi desaparecía para ocupar el lugar el amor por él… No
sabía que hacer… ¿Porqué ocurría esto? Ambos habíamos tenido nuestros deslices
con otra gente pero siempre terminábamos yendo el uno con el otro y, ahora que
yo juraba serle fiel a él como si fuera su esposa él se alejaba de mí para ir a
los brazos de otro… Que era mi hijo nada más y nada menos.
Cuando pasaron unos días lo sabía, yo ya no era nadie para
él, aquello me destrozó, y lo sigue haciendo, pero… Soy un diosa fuerte, o eso
quiero creer, y… ¿Qué mejor forma que demostrar que ya no me importaba? Fácil,
utilizar a un pobre mortal que me quería para mi propio beneficio y hacer creer
a todos que lo quería, que estaba bien que Ares me dejara por mi hijo, que no
me importaba y que deseaba que fueran felices… Mentiras todo, mentiras
disimuladas por la sonrisa que Cronos me hizo jurar hacer, sonrisas que le
dedicaba a mi hijo cuando venía dudando de si Ares sentía lo mismo, sonrisa que
me desgarraban el alma… Porque la mitad de mi alma es suya.
El tiempo pasa, sigo sonriendo falsamente a veces, Horcus
está, es el mayor apoyo que tengo en este momento y puedo decir sin mentiras y
sonrisas falsas que lo quiero. Si me preguntan por Ares sonrío y digo que todo
está bien, que no me importa que huela a otro, que se olvide de mí y que tire
al suelo todo lo que vivimos, sonrío mientras veo como se queja por cosas que
dejo que otros me hagan y que a él no le dejaba… Marcas… Yo ya estoy marcada a
fuego por él, una marca que no es visible y que nadie sabe que tengo.
Lo veo dudar y hasta ser indiferente por lo que digo,
diciendo que guardo como tesoro los recuerdos con todos mis amantes, como si no
hubiera sido especial, y yo sonrío, como siempre y digo que entonces está mucho
mejor como mi hijo. Nadie sabe lo que siento ni lo que sentí por él, ni
siquiera él sabe lo que podía haber echo por estar juntos sin que nadie nos
molestara o fuera algo prohibido.
“Debes sonreír mi querida Afrodita, sonríe y enseña a todos
esos dioses que tu eres más fuerte que ellos, eres la hermana del gran Cronos a
fin de cuentas”
Y eso hago, sonreír y decir que todo está bien, cuando en
realidad no lo está.
No hay comentarios:
Publicar un comentario