[Relato en ask donde me piden uno de Afro con un hijo subido de tono. Es un Hime-Afro]
Cuando Ares dejó a Afrodita todos cuchicheaban: “dejado por
su hijo” “eso si que es una patada a su orgullo”… Que poco sabían de la verdad,
Afrodita no estaba enfadada de que Ares la dejara, estaba enfadada de que otra
persona tocara lo SUYO, y no, no hablamos de Ares, hablamos del hijo mayor de
la diosa, el erotes de la lujuria que le hacía temblar de placer en la cama.
El timbre sonó, no tenía ganas de hablar con nadie, solo de
atiborrarse de chocolate, pero el visitante desconocido seguía insistiendo.
- Vamos preciosa abre, sé que estás ahí- genial, la persona
que menos quería ver.
- Lárgate Hímero- chilló desde el sofá engullendo el
chocolate
- No…- no supo como estuvo delante de ella y está salto del
susto.
- Fuera…- sisea mirándole orgullosa y altiva.
Él intentó hablarle, más ella no le escuchó, no quería
hacerlo, bastante enfadada estaba ya como para oír las excusas baratas que le
pondría.
- Afrodita- le acercó a él, como hacía cada vez que estaban
solos, llamándose por sus nombres, olvidando los lazos de familia, solo siendo
un hombre y una mujer que compartían el lecho.
- No quiero oírte, ¿quieres estar con Ares? Adelante, nadie
te lo impide pero no me volverás a tocar nun…- fue cortada por unos labios
sobre los suyos.
Las palabras sobraban, la ropa empezaba a estorbar y las
manos vagaban por el cuerpo del otro, tocando zonas que solo ellos conocían,
deleitándose con los gemidos y gruñidos que eran capaces de sacar al otro. En
la cama no importaba quien eran, solo eran dos personas uniéndose y disfrutando
de los placeres carnales que se proporcionaban juntos.
Por mucho que ella lo intentara negar y se negara siempre
caería a sus pies, y él lo sabía, se le notaba en aquella sonrisa de
satisfacción que tenía.
- Esta a sido la última vez- gruñó bajo, enfadada consigo
misma por caer otra vez, intento levantarse pero fue inútil, él no le dejaba.
- Vale- ese tono burlón le enfadaba aún más.
- Te odio…- siseó
- Y yo a ti- susurró antes de volver a devorar sus labios.
Bueno, puede que aceptara que alguien más tocara lo SUYO, a
fin de cuentas sabía que solo ella era capaz de hacerle gritar de placer como
lo hacía ahora mismo. Pero todo esto es un secreto, y nosotros, unos intrusos
en esta relación.
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