domingo, 12 de enero de 2014

Una relación incestuosa

[Relato en ask donde me piden uno de Afro con un hijo subido de tono. Es un Hime-Afro]


Cuando Ares dejó a Afrodita todos cuchicheaban: “dejado por su hijo” “eso si que es una patada a su orgullo”… Que poco sabían de la verdad, Afrodita no estaba enfadada de que Ares la dejara, estaba enfadada de que otra persona tocara lo SUYO, y no, no hablamos de Ares, hablamos del hijo mayor de la diosa, el erotes de la lujuria que le hacía temblar de placer en la cama.
El timbre sonó, no tenía ganas de hablar con nadie, solo de atiborrarse de chocolate, pero el visitante desconocido seguía insistiendo.

- Vamos preciosa abre, sé que estás ahí- genial, la persona que menos quería ver.
- Lárgate Hímero- chilló desde el sofá engullendo el chocolate
- No…- no supo como estuvo delante de ella y está salto del susto.
- Fuera…- sisea mirándole orgullosa y altiva.

Él intentó hablarle, más ella no le escuchó, no quería hacerlo, bastante enfadada estaba ya como para oír las excusas baratas que le pondría.

- Afrodita- le acercó a él, como hacía cada vez que estaban solos, llamándose por sus nombres, olvidando los lazos de familia, solo siendo un hombre y una mujer que compartían el lecho.
- No quiero oírte, ¿quieres estar con Ares? Adelante, nadie te lo impide pero no me volverás a tocar nun…- fue cortada por unos labios sobre los suyos.

Las palabras sobraban, la ropa empezaba a estorbar y las manos vagaban por el cuerpo del otro, tocando zonas que solo ellos conocían, deleitándose con los gemidos y gruñidos que eran capaces de sacar al otro. En la cama no importaba quien eran, solo eran dos personas uniéndose y disfrutando de los placeres carnales que se proporcionaban juntos.

Por mucho que ella lo intentara negar y se negara siempre caería a sus pies, y él lo sabía, se le notaba en aquella sonrisa de satisfacción que tenía.

- Esta a sido la última vez- gruñó bajo, enfadada consigo misma por caer otra vez, intento levantarse pero fue inútil, él no le dejaba.
- Vale- ese tono burlón le enfadaba aún más.
- Te odio…- siseó
- Y yo a ti- susurró antes de volver a devorar sus labios.


Bueno, puede que aceptara que alguien más tocara lo SUYO, a fin de cuentas sabía que solo ella era capaz de hacerle gritar de placer como lo hacía ahora mismo. Pero todo esto es un secreto, y nosotros, unos intrusos en esta relación.

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