domingo, 6 de abril de 2014

Dando vida al amor de su vida

[Relato donde me piden que relacione de cualquier forma a algún personaje mitológico con Afrodita]


Las peticiones cada vez eran más para con aquel escultor que no deseaba desposarse con ninguna de las mujeres del pueblo, Pigmalión, así se llamaba, y ella, cansada ya de que le suplicaran tanto terminó yendo a la casa del escultor para ver porqué no deseaba desposarse con ninguna y, además le dio un ultimátum. Si él no se desposaba ella le encontraría una esposa, más, el escultor le pidió tiempo.

-¿Tiempo para qué?- le preguntó curiosa.
-Para poder hacer una estatua de vos, mi querida diosa, por favor, acepte mi humilde regalo y, si en ese tiempo no me he desposado, cuando su estatua esté echa encuentre una esposa para mi

Aquello le agradó, así que aceptó, conseguía una estatua suya, que tampoco estaba de más y, conseguiría que las mujeres del pueblo no siguieran rogando por que ayudara a aquel pobre escultor. Y el tiempo pasó y ni la estatua estaba acabada ni él se había desposado, eso le irritó un poco, amaba a los mortales, y, entre los dioses que había sería una, por no decir la única, que lo hacía, así qué el que un mortal le diera largas así le molestaba.

Por tanto, furiosa y preparada para darle su castigo y desposarlo de una vez apareció en su casa, y allí estaba, observando la estatua que no se parecía ya en nada a ella, enamorado, y lo sintió, Pigmalión se había enamorado de aquella estatua, ¿quien era ella para negar el amor de ambos? Nadie, ella lo creada y lo protegía, por tanto le dio dos ofertas.

-Puedo hacer que tu estatua cobre vida e intentes enamorarla y sea tu esposa o, puedo transformarte a ti en estatua para estar junto a ella.
-Por favor diosa, transfórmala en una persona de carne y hueso.


Y así lo hizo, la estatua, con el nombre de Galatea, cobró vida, Pigmalión se esforzó por completo en conquistarla y enamorarla, y lo consiguió. Afrodita estuvo contenta, desde que ambos se casaron en su aniversario de bodas siempre le llevaban una ofrenda, hasta que ambos fallecieron.

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