domingo, 6 de abril de 2014

Siempre te amaré

[Relato en ask donde me piden que hubiera pasado si Ares elige a Afrodita en vez de a Hímero]

Nerviosa se quedaba corto, temblaba literalmente por lo que podría ocurrir. Jamás pensó encontrarse en una situación así, menos con él y con quien peleaba por su amor...

¿Como habían llegado a esto? Él, su propio hijo, el que le arropaba por las noches cuando lloraba porque tuvo que alejarse de su amor, le estaba traicionando y había puesto a Ares en su contra. Lo había embaucado, eso mismo, lo había embaucado y dado lo que ella no pudo por estar lejos, lujuria.

Incluso rió irónica, le había dicho que no fuera en busca de Ares porque aquello sería peligroso para ambos, sucias mentiras, no quería que fuera porqué así no se enteraría que, mientras ella lloraba por Ares, él se encargaba de regalarle palabras de amor eterno y fidelidad. Usaba sus errores para enamorarlo, maldito bastardo, ¿así se lo pagaba? Le dio su vida, dejó su infancia a un lado para criarlo y ser una madre amorosa dándole lo mejor, ¿y así se lo pagaba? Bien, en esos momentos ni su ego diciéndole que Ares iría a ella le ayudaban, porque sabía que había cometido demasiados errores, aquello le iba a costar caro, si no lo había hecho ya llevándose al amor de su vida.

Sin estar en el Olimpo no sabía que ocurría, no sabía nada, sus hijos no estaban con ella, de Hímero no deseaba saber nada más y las ninfas estaban allí arriba por decisión de ella, así que solo podía temblar y rezar porque Ares la eligiera, juró que iba a cambiar y pensaba hacerlo, pero esperaba que, mientras ella cambiaba y ya no era infiel, Ares estaría a su lado brindándole el amor que le había brindado hace tanto eones atrás y como si fuera el prisa día.

El sonido de la puerta golpeando con insistencia le asustó y temió lo peor, con pasos acelerados llegó a esta y la abrió, allí estaba Ares, con la respiración entrecortada, mojado por la lluvia- que ni siquiera sabía que había- y mirándole con le miró hace eones y se declaró. Pero no estaba segura de nada, ni siquiera de si esa mirada eran imaginaciones suyas o que, dándose cuenta que quería a Hímero él mismo venía a decírselo.

-Ares...- susurró sin poder decir nada más.
-¿Puedo pasar...?- serio, como siempre estaba esperó que ella le invitara a entrar.
-Claro... Pasa.- dejó que pasara haciéndose a un lado, este lo hizo mojando el suelo por donde él caminaba, ella cerró la puerta y le invitó a que se sentara-¿Por... Porqué has venido?
-Pues he venido a ti.- dijo simplemente esperando que con aquellas palabras lo dijera todo.

Y así fue, tantos años con él le hacían entender sus simples y cortas palabras, lloró, y esta vez no fue de tristeza, sino de alegría. La había elegido, por encima de Hímero que le juró amor y fidelidad eterna, a ella, y, llorando corrió a sus brazos, este correspondió con fuerza besando su pelo, disculpándose en silencio por haber dudado durante un tiempo, ella le perdonó también en silencio.

-Jamás me separaré de ti- prometió
-Y yo jamás dejaré de amarte y, juro, que te seré fiel

No necesitaba más, la había elegido, perdía un hijo, dado que después de la traición no volvería a hablarle nunca pero, lo tenía a él, y con eso, nada más le importaba.

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