domingo, 6 de abril de 2014

Nadie juega conmigo

[Relato donde me piden de algún mito de mi personaje en primera persona]

Mortales, a veces me entran ganas de arrancarle los ojos de lo poco agradecidos que son, pero estos reciben su castigo, o sí, y tanto que lo hacen, como lo que ocurrió con Hipómenes, maldito bastardo...


Hipómenes debía hacer una carrera contra Atlanta, si ganaba, la desposaba, no me preguntéis el porqué, esos temas no me interesan, solo el amor, así qué, ingenua yo decido darle a Hipómenes tres manzanas de oro-ojo, no como las de Eris- para distraer a los caballos de Atlanta y así ganar. Y lo hizo, ganó, ¿sabéis que pasó luego? Que ninguno de los dos me dio las gracias, ¿que hice yo? Los transformé en leones.

Seré un "amor" y una "dulzura" pero con esta diosa nadie juega. 

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